Ponga un prejuicio, dogma o idea absurda en su cabeza. Agregue suspicacia innecesaria. Incorpore una pizca de observación excesiva y si es posible, una aguda audición. Añada una gran falta de oficio.
Incluya elementos adicionales como envidia, celos o malicia, que enriquecen significativamente la receta.
Mezcle todos los ingredientes de manera uniforme y póngale un toque de amnesia, para que se olvide por completo de su preparación e ingredientes. Cocine a fuego lento, con palabras necias y cabezas huecas que crean ingenuamente cualquier babosada que usted diga.
Sírvase preferiblemente caliente, para que no pierda su sazón ni vigencia.
En caso de enfriarse agregue nuevamente y con vehemencia un prejuicio, dogma o idea absurda.
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